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Carta: After Dark de Haruki Murakami

Actualizado: 22 nov 2020

En la noche es cuando más reflexionamos sobre nuestra vida. Murakami nos trae una novela donde la noche es la linea frágil entre lo que sabemos y deseamos.


Haruki Murakami foto
Haruki Murakami

Es uno de los pocos autores japoneses que han dado el salto de escritor de prestigio a autor con grandes ventas en todo el mundo. Ha recibido numerosos premios, entre ellos el Noma, el Tanizaki, el Yomiuri, el Franz Kafka, el Jerusalem Prize o el Hans Christian Andersen, y su nombre suena reiteradamente como candidato al Nobel de Literatura.

Traducida a 50 idiomas, su obra está influida por el surrealismoy se centra en temas como la soledad y la alienación. Es considerado una figura importante en la literatura posmoderna.

 

Cerca ya de medianoche, en esas horas en que todo se vuelve dolorosamente nítido o angustiosamente desdibujado, Mari, sentada sola a la mesa de un bar-restaurante, se toma un café mientras lee. La interrumpe un joven músico, Takahashi, al que Mari ha visto una única vez, en una cita de su hermana Eri, modelo profesional. Ésta, mientras tanto, duerme en su habitación, sumida en un sueño «demasiado perfecto, demasiado puro». Mari ha perdido el último tren de vuelta a casa y piensa pasarse la noche leyendo en el restaurante; Takahashi se va a ensayar con su grupo, pero promete regresar antes del alba. Mari sufre una segunda interrupción: Kaoru, la encargada de un «hotel por horas», pide que le ayude con una prostituta china agredida por un cliente. Dan las doce. En la habitación donde Eri sigue sumida en una dulce inconsciencia, el televisor cobra vida y poco a poco empieza a distinguirse en la pantalla una imagen turbadora... pese a que el televisor no está  enchufado


Este libro estuvo empolvándose en mi librero por unos dos años, ya que después de leer Tokio Blues decidí comprarlo. Lo abrí y leí las primeras 5 páginas y no logró atraparme en lo absoluto. Le di un buen tiempo y hasta ahora es cuando decidí darle una segunda oportunidad.

Tengo que decir que, si tenía mis expectativas altas porque extrañaba mucho la escritura de Haruki Murakami. Tenía muchas ganas de encontrarme con una historia con el mismo nivel de emociones que Tokio Blues me había entregado. Sin embargo, recibí algo muy diferente.

Sus primeros capítulos me intrigaron. Poco a poco íbamos conociendo a los personajes, los cuales me dieron esa primera impresión de ser introvertidos, misteriosos. Al no saber hacia donde se dirigía la historia o ni siquiera cual era la trama principal, no sabía ni como evaluar el desenvolvimiento de los sucesos. Solo sabía que el misterio estaba presente al conocer que una tele reproduce un video sin estar enchufada, una persona que viaja en el tiempo espía a una chica mientras duerme y una chica está dispuesta a estar toda la noche fuera de casa sin hacer nada.

Como mencionaba antes, Murakami desarrolla bien a estas personalidades solitarias e introvertidas. Busca que el público joven que lee la novela se identifique o comprenda a estas personas. Sin embargo, también apela al sentimiento de soledad que todos hemos experimentado.

El problema comenzó cuando ya había conocido bien a estos personajes y la historia seguía sin avanzar, la sentí muy lenta. La trama se divide en dos relatos que están indirectamente unidos, uno de ellos es la de la chica que no está en casa durante la noche y el otro habla del espía misterioso. De este último hubo capítulos en donde simplemente estaba confundido por lo conceptual que se estaba convirtiendo, se volvió bastante tediosa la lectura. Aún así la otra mitad de la historia si era interesante, por lo que ahí avanzabas con más fluidez.

Aunque estaba siendo una novela que no estaba disfrutando por completo, si pude distinguir la característica pluma de Murakami. Con su increíble ambientación hace que te sientas en Japón caminando por sus desiertas noches durante la madrugada. Y es que puedes abrir el libro en cualquier página y encontrarás su estilo único.

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