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Carta: Donde habitan los ángeles de Claudia Celis

Actualizado: 22 nov 2020

Nuestra familia siempre está cuando la necesitamos, y con esta emotiva novela aprendemos acerca del amor fraternal y sus lecciones de vida. Gran lectura para todas las edades.



Nació en Tepexpan, Estado de México, en 1951. Comenzó publicando sus obras en periódicos y revistas de circulación local y nacional. En 1994 obtuvo mención honorífica en el concurso de cuento infantil y juvenil de la FILIJ con Sueños de una niña enamorada. En 1997 publicó su primera novela Donde habitan los ángeles en la colección Gran Angular, que se ha revelado como un long-seller de gran éxito y con el cual desea transformar, en su interior, la realidad de muchos Panchitos que ha conocido durante su larga y feliz estancia en el magisterio.

 

Durante las vacaciones, Pancho y otros sobrinos de Tacho y Chápela llenan de alegría la casa de San Miguel. En esas breves temporadas, los tíos olvidan la tristeza que la muerte de su hijo les dejó.

Cuando las vacaciones llegan a su fin, todos los sobrinos vuelven a su hogar, pero en una ocasión, Pancho no lo hace: abandonado por su madre, atractiva viuda, y después de esperarla mucho tiempo, se convierte en el hijo de sus tíos.


Este libro estuvo en mi estantería por años, empolvándose y dejando que sus páginas se pusieran amarillas. Después de más de diez años de haber sido comprado cumplió con su función, darme una tarde llena de alegrías, tristezas y sobretodo una nostalgia impresionante.


Las primeras páginas me dieron a entender que la narración me recordaría a cuando era un niño de 7 u 8 años que iba a la casa del tío o del abuelo. Anhelando esas reuniones con los primos donde uno terminaba siempre sudoroso, emocionado y feliz de tener una gran familia. En cada página me sentí identificado como mexicano, sin la necesidad de mostrar costumbres o tradiciones de este país, todo porque es algo que hemos vivido.


El tío Tacho es un personaje inigualable que con cada pequeño relato nos enseñaba con gran ingenio sobre la vida y sus dificultades. La autora hizo un buen trabajo creativo para que Panchito, nuestro protagonista, aprendiera junto con el lector de una manera divertida y reveladora, además de en tan pocas páginas.


Encariñarse con los personajes no fue en lo absoluto complicado, el tío Tacho, la tía Chabelita y Panchito son personajes que estoy seguro se quedarán conmigo por un buen rato. Con sus pato-aventuras me hacían rebosar de felicidad con algunos momentos emotivos de la historia, la autora me transmitió la ternura y calentaba mi corazón con la inocencia y alegría de sus personajes. Ocasionalmente me sacaba una carcajada con algún elocuente comentario del Tío y rápidamente me hacía cambiar a una tristeza indescriptible.