• Rodrigo Unda

Carta: Entre los rotos de Alaíde Ventura

La violencia doméstica puede causar grandes cicatrices en las familias. Alaíde nos trae una dolorosa novela.



Antropóloga, escritora y editora mexicana. Estudió Antropología en la Universidad Veracruza uv y en la Universidad Nacional Autónoma de México unam.

Autora de un libro. Además de ficción y ensayo personal, ha escrito notas y guiones de televisión y publicidad para medios como Canal Once, Televisión Educativa y Time Out México. En 2018, obtuvo el Premio de Literatura Juvenil Gran Angular y en 2019, el primer lugar del v Premio Mauricio Achar.

Una joven encuentra la colección de fotos de su hermano menor. No entiende por qué Julián decidió conservar esas imágenes. No retratan momentos particularmente alegres, por el contrario, casi todas pueden verse como la antesala de una catástrofe doméstica. Pensándolo bien, eso fue su infancia en Veracruz: la antesala y las secuelas de una catástrofe continua, la construcción minuciosa de las ruinas que son ella, su hermano y su madre. Su padre, un hombre imprevisible y violento, los lastimaba a la más arbitraria provocación. Julián, sin embargo, siempre se llevó la peor parte, por lo que en cierto momento, alzó una muralla de silencio para protegerse a sí mismo. Pero el silencio tiene la capacidad de contaminarlo todo con su propia forma de violencia.


Después de mucho tiempo de haber querido leer esta novela, la pude adquirir y adentrarme en su dolorosa historia.


Tuvo un Inicio impactante, haciéndome creer desde las primeras páginas de que iba a ser una excelente novela. Retrata muy bien lo que un niño puede sentir al sufrir violencia domestica. Y aunque no la hayas experimentado alguna vez, las emociones y miedos se te transmiten por la maravillosa prosa. No puedes soltar el libro en los primeros capítulos.


Y así, empezaba a sentir más miedo mientras más avanzaba. Cuando pensaba que estaba leyendo lo peor, llegaba algo todavía más feo. Y aunque a veces la autora no era explicita con lo que estaba sucediendo, me demostró, con las lágrimas e incertidumbre de los personajes, el terror de vivir en esa casa.


Ojo: Podrá parecer una novela de thriller con lo que llevo platicando, pero es una crítica a estas familias llenas de autoridad, poder y poca empatía. Además de plasmar con efectividad el machismo existente en las casas, en este caso, mexicanas.


Por momentos la emoción de tristeza me ahondaba por el simple hecho de saber que muchos hijos reciben este abuso psicológico, muchas familias se ven rotas por este tipo de actitudes. En su dedicatoria, la autora le escribe a su hermano por ser su cómplice, indicando que ella sufrió algo parecido. Se vuelve más obvio al ver como describe esas escenas tan intensas y dolorosas, transmitiendo sus miedos y recuerdos.


Seguía avanzando y comprendí el poder de las palabras y a la vez el poder del silencio. La autora es muy directa y sincera al escribir cada capítulo. Y aun siendo breves, máximo 3 páginas por capítulo, están muy completos. El estrés postraumático está bien reflejado en los protagonistas. Me encontré con sus miedos a estar solos, a no encontrar amistades, y también con sus inseguridades físicas y emocionales. Sin olvidarse de los deseos de rendirse.


Esas primeras 80 páginas llenas de intensidad son lo que me hicieron sentir que mi corazón latía más fuerte y mis emociones estaban resquebrajándose.


Sin embargo, poco a poco fue perdiendo impacto la novela, seguía siendo buena prosa, pero ya empezaba a volverse tedioso para mí. Me di cuenta de que no es una novela hecha para gustarle a todos, ya que puede llegar a ser plana: no hay giros inesperados ni muchos momentos felices. Eso si, cumple con hacerte empatizar con los que vivieron estas dificultades, te hace reflexionar sobre el hecho de que a cada persona le toma más o menos tiempo superar un trauma.


La historia siguió perdiendo ritmo y consistencia. Y aunque no minimizo en lo absoluto los dolores de los personajes, yo ya no podía conectar con ellos. Empezó a suceder desgracia tras desgracia, volviéndose una novela monótona. Gracias a eso el final ya no tuvo impacto en mí, creando emociones bastante planas.


En si, no me decepcioné tanto del cambio repentino de ritmo ya que la escritura de la autora me había encantado. Pero si me quedé con ese pequeño mal sabor de boca de cuando esperas más de la historia.



Inicialmente mi calificación iba a ser 10/10, pero con el paso de las páginas se redujo a 8/10. A mi parecer lo que rescata a la novela son las primeras 80 páginas que me hicieron enamorarme de la pluma de esta autora, que sin duda alguna leeré más adelante. Pero el poder que en algún punto tuvo, se perdió con la planicie del argumento.


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¡Nos leemos en la próxima reseña o recomendación!



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