• Rodrigo Unda

Carta: La chica salvaje de Delia Owens

La independencia emocional y amor propio pueden romper barreras en la sociedad. Novela emotiva y educativa que hará enamorarnos de la naturaleza.



Autora y zoologista estadounidense, esta última ocupación la llevó a años de investigación y tiempo aislada de la sociedad, cuestión que inspiró su primer novela.

La chica salvaje (2018) la llevó a la fama y logrando mantener su nombre por 25 semanas consecutivas en el tope de las lista de The New York Times Fiction Best Sellers of 2019. También tiene otras tres novelas que tratan acerca de sus estudios sobre los animales en África. Cry of the Kalahari, The Eye of the Elephant y Secrets of the Savanna son los títulos. 

Durante años, los rumores de la existencia de la Chica Salvaje han perturbado la vida de la pequeña localidad de Barkley Cove, un tranquilo pueblo de pescadores en Carolina del Norte. Abandonada a los seis años, Kya es una joven sensible e inteligente y de una belleza insólita que ha sobrevivido en una soledad en las marismas, con la naturaleza como única amiga. Es una superviviente nata. Su solitaria vida se complica cuando un hombre aparece asesinado en el pantano y la acusan del crimen. Entonces todos sus misterios saldrán a la luz. 



Poco a poco me he enamorado del género de ficción y realismo mágico, y cuando me enteré del éxito de esta novela y que formaba parte del género me animé a leerlo.


Tengo que reconocer que al principio se me complicó mucho ubicarme en las locaciones que la autora iba describiendo, además de que no podía conectar con Kya, si llegaba a sentir empatía por las complicaciones que vivía y los sentimientos rotos que sufría, pero no lograba conectar por completo con ella y su historia.


Después de un rato me preocupé porque seguía sin sentir atracción a la historia y no pasaba de mi cabeza el pensar que era una historia de romance cliché donde el chico bueno se va y llega uno malo. Mi alivio fue grande cuando empecé a pasar las páginas volando, queriendo llenarme más de la historia de Kya y oler el pasto, la tierra mojada y escuchar el viento entre los árboles. Y es que justamente ese es uno de los factores clave de esta historia, la conexión con la naturaleza que todo amante de ella encontrará fascinante en esta historia.


Aquí fue donde empecé a disfrutar más de las descripciones de los paisajes, tanto así que me dieron unas enormes ganas de irme a vivir cerca de la naturaleza, y si no al menos visitarla.


Otros de los grandes temas de esta novela es la independencia emocional y el amor propio, que paulatinamente se va desarrollando en nuestra protagonista. Esto me dejó con un gran sabor de boca, porque no solo me parece extraordinario el hecho de no depender más que de las ganas de superarse y de luchar. Además de que se une con el tema del machismo, que me encanta como es arrancado de la narrativa y destrozado por la misma protagonista.


La discriminación y los prejuicios también abundan y me hacen sentirme triste y decepcionado, porque a lo largo de los años hemos cambiado poco. La novela se desarrolla entre 1945 y 1970 y es sorprendente que hoy en día existen actitudes de esas épocas, dejándonos como mensaje que necesitamos cambiar. Tenemos que comprender que los prejuicios pueden condenar a una persona y destruir su vida.


Pasando a la narración, me gustaron mucho el uso del tiempo, el hoy y el pasado contándonos las distintas partes. Me ayudó mucho a guiarme y seguir el hilo de la historia, que después de las complicaciones iniciales me pareció bastante fluida y entretenida.


Otra cosa que me pareció un área de mejora es la narración de escenas eróticas, que comprendiendo lo complicado que es escribirlas, me parecieron muy secas y planas, haciéndoles falta la parte sensorial y emocional que tienen estos sucesos.


Con un final muy emotivo y especial pude disfrutar del desenlace de los personajes y sentirme muy cómodo y con mucha paz que solo una oda a la naturaleza puede ofrecer. Al conocer la vida de Kya de principio a fin me dejó el claro mensaje que nosotros estamos de paso en este mundo y la naturaleza siempre nos ha acobijado y siempre nos acobijará. Tenemos que cuidarla.



La chica salvaje impacta en temas actuales y eso la hace una novela que merece reconocimiento, además de que incluye maravilloso poemas que dentro de la historia son escritos por Amanda Hilton, una poetisa local. Poemas que nos daremos cuenta que van muy apegados a la historia de Kya, dándole un toque único a su historia.

Lectura ampliamente recomendada.


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© 2020 CARTAS DE UN LECTOR · POR RODRIGO UNDA