• Rodrigo Unda

Carta: Las huellas del silencio de John Boyne

Con sutileza y sensibilidad, John Boyne, aborda la impunidad y terror por parte de la Iglesia hacia los casos de abusos sexuales a menores. Gran novela de ficción.



Escritor irlandés que se formó en el Trinity College y en la Universidad de East Anglia. El niño con el pijama de rayas (2007), una novela que obtuvo dos Irish Book Awards, se tradujo a más de cuarenta idiomas, vendió más de cinco millones de ejemplares y fue llevada al cine en 2008. Permaneció más de un año en las listas de libros más vendidos. Otras de sus novelas son: Motín en la bounty, La casa del propósito, La apuesta, El ladrón del tiempo y el secreto de Gaudlin Hall. 


En la Irlanda de los setenta, tras sufrir una terrible tragedia familiar, Odran Yates se ve empujado a ingresar en el seminario de Clonliffe. Pero como la Iglesia goza del respeto general, este joven dublinés adolescente no duda en haber escogido el camino hacia “lo bueno”, un recorrido que culminará ordenándose sacerdote. Sin embargo, décadas después, la eclosión de un caso de abusos sexuales a menores en el que aparece involucrado Tom Cardle, su antiguo compañero de habitación y entrañable amigo, pondrá a prueba su devoción y sus más íntimas convicciones. Así, en medio del escarnio público, el padre Yates no sólo deberá hacer frente a su presunta complicidad en los hechos, sino también a batirse contra los demonios que socavan los cimientos de la institución y amenazan con arruinar su vida.



Las huellas del silencio tiene un inicio lento, lo cual para el contenido que no muestra no está nada mal. Conocemos a los personajes y las distintas épocas de su vida que definirán la cronología de la novela. De manera sutil nos empiezan a dar pistas de la trama.


Reconozco que esta lectura podría considerarse controversial por tocar temas religiosos como lo son los daños que la iglesia ha hecho al encubrir a sacerdotes pedófilos con el fin de cuidar su imagen. Sin embargo, considero que esta historia es neutral ya que, aunque les echa tierra a estos casos de sacerdotes depravados, también nos pone en los zapatos de todos los demás sacerdotes buenos que se vieron afectados por esto. Y podemos fácilmente ver donde surge lo natural del prejuicio en los humanos que un ejemplo externo podría ser el de que, aun habiendo policías buenos, respetables y honestos, por otros que son corruptos y abusivos las personas se van creando la idea de que todos son así.


Esto sucede muy claro en la novela, que nos presenta toda la credibilidad que perdió la Iglesia y la desconfianza que creó con el pasar de los años, además de su intento fallido por recuperarla.


La narración me pareció magnífica y la conexión que tiene el lector con los personajes aun si nunca has entrado en el ámbito religioso, es muy buena y real. Aplaudo el talento del autor para atraparte y detonar emociones con tanta facilidad. Había momentos en los que me sentía feliz por algunos personajes y en un instante ya me sentía terrible por otros. Asimismo, también experimente frustración por sucesos que te hacen sentir impotente hacia ciertos temas como lo son la desigualdad, misoginia, machismo. Estuve tenso la mayoría de la historia.


La reflexión no faltó con este libro, ya que me puso a pensar acerca del sacrificio que muchos sacerdotes hacen al dejar vidas “normales” a un lado, a veces de manera voluntaria y a veces forzada. Lo cual conduce a una vida llena de sueños abandonados, deseos no cumplidos y frustraciones. También pude reflexionar acerca de la sumisión ciega a cualquier religión, que muchas veces guía al perdón, encubrir daños o simplemente negar la realidad con tal de que la creencia no se vea afectada.


Encontré interesante que nos muestran el proceso que llevan los seminaristas para poder ordenarse, incluyendo sus emociones, pensamientos, actividades personales y comunidad que crean entre ellos, formando amistades y lazos.


La piel se me puso chinita cuando en la narrativa surge una de las víctimas de Tom Cardle, el sacerdote involucrado en una variedad de casos de pedofilia. Esta parte fue tan reveladora, esclarecedora y muy cruda. Considero este evento clave para entender por completo la temática de la historia y su intensidad.


Al igual que el personaje enfrenta su complicidad, por más mínima que sea, el lector también experimenta los mismos sentimientos desde el principio. Nos sentimos cómplices, y aunque no se tenga el poder de cambiar la historia, el personaje si. Su creencia de ser incapaz, el lector la vive en carne propia al realmente sentirse inútil ante las tragedias. Un toque espeluznante pero maravilloso.


El desenlace estuvo a la altura del resto del contenido, con una simple conversación entendí el objetivo del autor. Sin dejar cabos sueltos, comprendí que era una historia sobre la soledad.


No dudo que esta novela impactará tanto de forma positiva como negativa. Sobretodo en países latinoamericanos donde la religión domina sobre muchas cosas. Inclusive no dudo que es prohíba este libro en algunos países y escuelas.


Una historia fascinante que me mantuvo al borde de la silla durante las 400 páginas que tiene. Aun siendo ficción, te da una perspectiva de la realidad y te induce a investigar y conocer más por tu cuenta. Si te gustó El niño con el pijama de rayas, estoy seguro que esta novela te gustará aun más. Definitivamente es una lectura recomendada, la cual entra en mis libros favoritos del año.


Ojalá te haya servido mucho esta reseña, si así fue, no dudes en compartirla con tus amigos o familiares que disfruten de la lectura. Si con esta reseña te animaste a leerlo, nada me haría más feliz que saberlo, tómale una foto y etiquétame en redes sociales para poder compartirlo. Me encontrarás en Instagram y Facebook como @cartasdeunlector. Ahí subo contenido exclusivo para que tú puedas aprender nuevas cosas dentro del ámbito literario. Instagram: @cartasdeunlector. Facebook: Cartas de un Lector.

¡Nos leemos en la próxima reseña o recomendación!



25 vistas

© 2020 CARTAS DE UN LECTOR · POR RODRIGO UNDA