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Carta: Temporada de Huracanes de Fernanda Melchor

Actualizado: 22 nov 2020

Con una narración cruel y despiadada, Fernanda Melchor plasma una devastadora sociedad mexicana que nos abrirá los ojos ante las problemáticas que muchas veces minimizamos.


Fernanda Melchor foto
Fernanda Melchor

Escritora y traductora mexicana.

Estudió periodismo en la Universidad Veracruzana (UV). Es maestra en Estética y Arte por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Ha colaborado en medios como Revista de Literatura Mexicana Contemporánea, Vice Latinoamérica, GQ Latinoamérica, Vanity Fair Latinoamérica y Le Monde Diplomatique .

En 2013 publicó dos libros: Aquí no es Miami y Falsa liebre, su primera novela. Su obra más reconocida ha sido su segunda novela, Temporada de huracanes.

 

Un grupo de niños encuentra un cadáver flotando en las aguas turbias de un canal de riego cercano a la ranchería de La Matosa. El cuerpo resulta ser de la Bruja, una mujer que heredó dicho oficio de su madre fallecida, y a quienes los pobladores de esa zona rural respetaban y temían.


Tras el macabro hallazgo, las sospechas y habladurías recaerán sobre un grupo de muchachos del pueblo, a quienes días antes una vecina vio mientras huían de casa de la hechicera, cargando lo que parecía ser un cuerpo inerte.


A partir de ahí, los personajes involucrados en el crimen nos contarán su historia mientras los lectores nos sumergimos en la vida de este lugar acosado por la miseria y el abandono, y donde convergen la violencia del erotismo más oscuro y las sórdidas relaciones de poder.


Continuando con la temporada de leer libros escritos por mujeres llegó esta nueva novela lista para quedarse eternamente en mi librero y en mi mente. Había escuchado un montón de maravillosos comentarios alrededor de esta historia y pues de manera impaciente me adentré en sus páginas.

La novela comienza con la aparición de un cuerpo inerte y un misterio detrás de ese cadáver, ya que pertenece a la bruja del pueblo. La encargada de hacer limpias, curar a un niño empachado o maldecir a las personas con turbias pociones y conjuros. Ya desde aquí y con la buena narración que trae el libro me transportó a un pueblito mexicano de hace unas cuantas décadas. También el lenguaje es muy reconocible al ser coloquial, rudo y crudo.

Me gustó mucho el tono que usa la autora para describir los sucesos tan característicos de una sociedad menos urbanizada. Además, en esta novela descubrimos las distintas perspectivas de los involucrados en el crimen, lo que nos permite encontrar distintos tonos y estilos de narración, haciendo muy diversa la historia. Algo que recalcar son las buenas transiciones entre perspectivas, ya que puedes estar en una línea de la historia y con una pequeña anécdota ya te cambiaste a conocer a un nuevo personaje, es bastante sutil.

Fernanda Melchor tiene un gran talento para que el lector se sumerja en la lectura y olvide que existe el mundo real. Las palabras que usa, la cronología que maneja y su forma de expresar algunas situaciones que todos los latinoamericanos hemos visto o vivido, ayudan que quieras seguir leyendo. Refleja muy bien a una sociedad que más allá de devastada, se encarga de ser devastadora para sus habitantes al criticar, maltratar, minimizar y crear prejuicios. Te deja con un impacto gigantesco y te deja reflexionando acerca de la sociedad en la que vivimos que, aunque ha cambiado, todavía falta mucho que mejorar.