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Carta: Memorias de un amigo imaginario de Matthew Dicks

Actualizado: 22 nov 2020

La imaginación de un niño es tan grande que no solo impactará su vida, también la de los demás. Gran lectura para todas las edades.



Novelista, columnista, maestro, blogger y guionista estadounidense. Cuenta con cinco novelas, entre las cuales se encuentran Something Missing (2009), Unexpectedly Milo (2010) y Memorias de un Amigo Imaginario (2012). Esta última recibió diversas nominaciones y fue la que lanzó a la fama al columnista de humor de Seasons Magazine.

Dicks fue asaltado cuando era gerente en un McDonald's, causándole un trastorno de estrés post-traumático, que con sus palabras, menciona que fue gracias a este incidente que inició su carrera como escritor.

 

Max tiene 8 años, y es muy diferente a los demás niños de su edad. Tímido, encerrado en su propio mundo y con muchos miedos. Max no tiene amigos porque nadie lo entiende, ni siquiera sus papás ni sus profesores. Solo me tiene a mi, amigos desde hace cinco años. Solamente soy visible para Max, y ahora que sé que está en peligro, tengo mucho miedo de no poder ayudarlo. Todos dicen que soy un "amigo imaginario". Espero que a estas alturas tengas claro que no lo soy.


Este libro llegó a mis manos después de haber sido insistentemente recomendado, cuando leí la sinopsis que venía en la parte trasera del libro me intrigó mucho y decidí darle una oportunidad.


Este libro es uno de esos que se te pasaran volando, y no por tener grande letra o margen, simplemente es porque la historia es demasiado interesante desde las primeras páginas. El concepto me pareció único y especial, así como es descrito Max en la sinopsis. Cuando leemos acerca de amigos imaginarios siempre solemos conocerlos a través del punto de vista del niño que lo creo o del padre del niño que lo creo, sin embargo en esta novela lo conoceremos a través del mismo amigo imaginario.


Budo es un personaje entrañable, amistoso, inocente, leal, observador y tan carismático que te aseguro una vez que termines el libro querrás tener uno para ti. Y además de maravillosos personajes, tengo que felicitar al autor por haber puesto toda su creatividad en la historia, es fascinante conocer cómo funciona el mundo de los amigos imaginarios, cómo viven, qué reglas tienen, que pueden y no pueden hacer, quién los ve, entre muchas otras cosas que a lo largo de los capítulos irás descubriendo y apreciando.


Max, a mi parecer (nunca es mencionado) tiene un ligero trastorno autista, haciendo que su personaje se adapte muy bien a la historia y a su relación con Budo. Mientras lo vamos conociendo a profundidad vamos reflexionando acerca de la importancia de estos amigos imaginarios y cómo pueden ayudar a un niño a sobrellevar miedos, terrores y enfrentamientos. Un mensaje muy claro y admirable del autor.


Tengo que reconocer que no tenía tantas expectativas de la historia, pero en verdad me pareció única, original y sobretodo entretenida. Llegaban momentos mientras leía que no podía soltar el libro. Hubo días en los que me sorprendí al ver el reloj y darme cuenta que era la madrugada y seguía leyendo. El talento del autor para que uno se adentre en el mundo de Budo es sorprendente, ya que con sus observaciones del mundo humano, de sus amigos y su amor hacia Max uno va encariñándose con la historia, además de ser divertidas.


No pierde la inocencia, el punto de vista infantil de un niño, además de la lógica que puedes utilizar a la edad de 8 años, y esto podrá hacer que la novela sea considerada como juvenil. Sin embargo, me recuerda mucho a la novela de Stephen Chbosky Amigo Imaginario y a